miércoles, 27 de febrero de 2013

Y así comenzó todo...

Lo recuerdo como si hubiese ocurrido ayer mismo.
"Bip.Bip. El estruendoso sonido del despertador se introdujo por mis oídos activando una zona de mi cerebro que me obligó a despertarme. Tras varios minutos remoloneando en la cama,me incorporé lentamente y me puse la bata de seda de color turquesa que mi madre me había regalado antes de que...antes de que aquello ocurriese.
Corrí la cortina hacia un lado y observé el paisaje. El parque estaba desierto,no había ni un alma moviéndose por aquellos páramos.
Bajé ágilmente hacia la cocina y me preparé unas tostadas y un vaso de zumo. Pensaba que,como todos los días,nada interesante ocurriría en mi monótona vida,pero me equivoqué.

Al acabar de desayunar regresé a mi habitación y cogí lo primero que pillé,unos vaqueros rasgados básicos,un blusa azul holgada y unas francesitas a juego con la blusa. Tras hacerme una trenza de espiga que acentuaba las facciones de mi cara y maquillarme levemente,decidí que era hora de ponerme en marcha ya que quedaban unos diez minutos para que sonase el timbre de comienzo de las clases.

Agarré mi cazadora vaquera,mi mochila y el móvil,cerré la puerta y bajé las escaleras a toda velocidad. Eso era lo negativo de vivir en un quinto sin ascensor,que quisieses o no,hacías deporte todos lo días.

Finas gotas de agua comenzaron a descender de las nubes. Lluvia de verano. Me encantaba mojarme,sentir las gotas de agua resbalar por mi rostro y el olor a humedad. Me gustaba dar vueltas como en las películas y saltar en los charcos como cuando tenía tres años. En el fondo era una niña pequeña,una personita que soñaba con que algún día su príncipe acudiese a su llamada. Imaginaba que mi chico ideal me llevaba en volandas hacia un prado lleno de flores de todos los colores inimaginables.
Anhelaba todo el cariño que me había faltado en aquellos últimos años,deseaba sentirme querida,amada...

Comencé  a correr al darme cuenta de que quedaban dos minutos para que cerrasen el portón y a mí aún me faltaba por recorrer medio camino. Con las prisas y el suelo mojado a causa de la lluvia, resbalé y fui a para a los brazos de un desconocido que,al parecer,se había precipitado para evitar que mi cara acabase incrustada en la acera.

-Gracias-contesté timidamente.
-Descuida
-¿Cómo puedo devolverte el favor?
-¿Qué te parece si me dices tu nombre?
-Leila y,¿tu eres...?
Y allí bajo la lluvia,a punto de caerme al suelo supe su nombre. Noah.

-Bueno debería irme,gracias de nuevo-dije en un susurro al darme cuenta de que las clases comenzarían en apenas unos segundos.

Comencé a correr a contrarreloj deseando que,por una vez,el portero hubiese esperado unos segundos antes de cerrar. Justa. Me precipité escaleras arriba y entré en clase exhalando mi último aliento.
Al llegar ya estaban todos sentados. La profesora me dirigió una de sus múltiples miradas de odio acompañada de un leve gruñido de desaprobación.

-Llega usted tarde-dijo en el tono más borde que pudo.
-Pero si aún no ha tocado el timbre...
-¿Cómo osa llevarme la contraria? ¡Al despacho del director!
-Pero...-conseguí pronunciar antes de que me interrumpiese con su inaguantable voz chillona.
-Ni peros ni peras,¡al despacho del director!

Y con un parte naranja en mi mano derecha y una nota de la profesora en la izquierda,comencé mi trayecto hacia el despacho del director. Al llegar,me encontré con un par de chicos que también estaban esperando para entrar a hablar con él. Tras varios minutos y algún que otro grito proveniente del despacho me tocó entrar.

El despacho estaba pintado de un color amarillo pastel que horrorizaría incluso a la persona con el peor gusto del planeta. A pesar de ello,los muebles de caoba combinaban a la perfección con los tapices de colores situados sobre el suelo de parquet. Las paredes estaban decoradas con unos cuadros pintados por algún que otro pintor principiante. Se notaba porque los trazos no eran seguros y los colores no estaban bien compenetrados entre sí. Por otro lado la mesa principal imponía respeto con sus trazos gruesos e irregulares.
-Siéntate Leila-su cara despedía seriedad,no sé si porque las conversaciones anteriores no le habían agradado o por si estaba de mal humor por mi culpa.
-Señor director...
-No me vengas ahora con lo de "Señor director". Leila,no me esperaba esto de ti.
-Pero...
-Espera,primero hablaré yo y luego me contarás tu versión de lo que ha ocurrido.
La verdad es que no pensé que esto podría llegar a ocurrir,Leila. Me has decepcionado mucho...

Ciertamente,no le estaba prestando la menor atención al director. Sólo pensaba en él,en sus ojos color avellana y su maravillosa sonrisa. En mi príncipe azul. En mi desconocido. En  ÉL. Pensaba en si volvería a encontrármelo,si volvería a rozar su piel o si algún día llegaría a besar sus labios. Lo que yo no sabía era que un montón de incidentes desestabilizariarían mi opinión sobre él...



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